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Para muchas madres el cuarto mes de vida de su bebé puede implicar muchas alegrías al ver su progreso; pero para otras mamás es el inicio de la primera separación del niño, ya que llega el momento de regresar al trabajo y empezar de nuevo su rutina normal. Aunque muchos profesionales recomendamos estar más tiempo junto al bebé, somos conscientes de las necesidades de la sociedad actual, en la que mamá y papá trabajan y cada uno aporta para la manutención del hogar. Por eso es importante considerar atentamente esta situación un tiempo antes de los cuatro meses, para que la separación del bebé se haga de forma paulatina y podamos ir buscando la persona o el lugar ideal para dejar a nuestros hijos.

 

En el cuarto mes de vida, ya los niños van adquiriendo la capacidad de mostrar lo que les gusta y lo que no tanto, y lo expresan por medio de la sonrisa y del llanto como forma de comunicación, ya como mamás para este mes estamos entrenadas en identificar los diferentes tipos de llanto del bebé y sabremos cuando se trata de rechazo ante algo, aunque también sus manos comienzan a ser protagonistas en estos momentos, pues ya se pueden quitar su tetero de la boca si no tienen hambre o no quieren algo.

Ya son mucho más conscientes del mundo que hay a su alrededor y comienzan a desarrollar su sociabilidad y es muy importante para ellos estar acompañados y obtener la atención de los adultos, además ya comienzan a ser el centro pues ahora son capaces de hacer sonidos y movimientos con su boca para producir gracia o risa en sus padres.

En cuanto al desarrollo de sus sentidos ya comienza a desarrollarse el color en la visión del bebé y en especial los tonos fuertes les llaman muchísimo la atención, también ya puede disfrutar viendo su rostro frente al espejo, no solamente reconoce su imagen sino que ya comienza a identificar la voz de mamá y de papá.

Han descubierto sus pies y harán hasta lo imposible por llevárselos a la boca, les recomiendo cuando están cambiando el pañal dejarlos sin el por un momento para que pueda jugar más fácilmente con sus nuevos amigos “sus pies” verán como lo disfrutan.

Ahora han descubierto que el mundo no es solamente el techo de la casa, pues al intentar sentarse comienzan a ver las cosas desde otro angulo y la vida se vuelve mucho más divertida, tanto que solo querrán mantenerse sentados, aunque todavía seguramente no estarán tan fuertes como para sentarse por si solos.

A los cuatro meses el bebé duerme entre 8 y 10 horas seguidas durante la noche, aunque hay algunos que todavía se siguen levantando entre 1 y 2 veces a pedir alimento o a reclamar la presencia de mamá y, durante el día, realiza 3 o 4 siestas de 30 minutos o de 1 hora.